En países en donde el GNV ha tenido un gran desarrollo, la diferencia de precio de este con los combustibles líquidos alternativos ha sido significativa.
El GNV costaría un 65% menos que la gasolina de 90 octanos; 50% que el diesel y 48% menos que el GLP.
Además, el usuario ahorraría mucho más, ya que el motor extenderá su vida útil, requiriendo menos gastos de mantenimiento. Esto se debe a que el periodo de cambio de aceite lubricante y bujías de encendido se prolonga; así mismo, se hace menos frecuente la necesidad de afinamiento.
Las reservas de petróleo crudo están disminuyendo al no descubrirse nuevos yacimientos con valor comercial, mientras que las reservas de gas natural existen en abundancia y se espera que estas se incrementen, especialmente de las zonas adyacentes a los lotes actualmente en etapa de explotación de Camisea.
Por otro lado, en el mes de mayo de 2004, el país produjo 83 533 barriles de petróleo crudo por día y las cargas de petróleo crudo a las refinerías fueron en total 152 360 barriles por día, de los cuales 87,180 barriles fueron petróleo crudo importado.
Además, también el país, importa en promedio entre 15 000 a 20 000 barriles por día de diesel. El resultado neto resulta en una balanza comercial negativa.
Finalmente, la sustitución de los combustibles líquido por el gas vehicular contribuirá a mejorar la Balanza Comercial de Hidrocarburos.
La toma de conciencia de la degradación del medio ambiente causada por las emisiones de gases de escape de origen vehícular, ha inducido a la búsqueda de combustibles más “limpios”.
El factor geográfico de la ciudad de Lima, con cercana presencia de la cordillera de Los Andes, impide la limpieza de la atmósfera por barrido de los vientos, creando así una capa de inversión de baja altura y una consiguiente acumulación de partículas contaminantes.
El GNV posee innumerables beneficios medio ambientales entre los cuales podemos mencionar:
- No contiene azufre ni plomo.
- Reduce hasta 97% en emisiones de monóxido de carbono (CO), con respecto a los combustibles líquidos.
- Disminuye hasta 97% de emisiones contaminantes con respecto a los combustibles líquidos.
- Reduce de hasta 100% de emisiones de particulado.
- Supera las Normas EURO III vigentes actualmente, e inclusive las normas EURO IV que están por ser emitidas.
En caso de alguna fuga, el GNV al ser más liviano (d: 0.65 kg/m3) que el aire, se disipará en la atmósfera sin formar acumulaciones peligrosas.
El cilindro de almacenamiento de GNV para los vehículos está construido sin soldaduras, evitando puntos de concentración de esfuerzos, y posee hasta 8 mm de espesor en sus laterales y hasta 2 pulgadas en las bases.
Como medida de seguridad adicional, se utilizarán picos de carga diferentes en los surtidores de las estaciones de servicio de GNV, a los ya existentes para combustibles líquidos y GLP, evitando así posibles confusiones.
Fuente: Cámara Peruana de Gas Vehicular
http://www.cpgnv.org.pe/abc.html
A diferencia del GLP, el GNV se extrae de la tierra en estado gaseoso sin necesidad de pasar por un proceso de transformación. Su combustión es más limpia que la de los combustibles líquidos y su costo es mucho más económico, ya que es parte de nuestra riqueza natural.
A nivel mundial, la sigla usada para el gas natural vehicular es NGV ( Natural Gas for Vehicle).
El mercado del GNV está creciendo a pasos agigantados en el mundo.
Países como Argentina, Italia, Nueva Zelanda, Rusia, Estados Unidos, Países Bajos, Brasil, Colombia, Chile, Perú, India, Egipto, Malasia, China Bolivia, Pakistán, Turquía, Irán, Blangladesh, etc. son algunos consumidores de GNV.
Sin tener que ir muy lejos, podemos decir que en Argentina existen 1 110 000 vehículos propulsados con GNV.
En el Perú, tenemos la suerte de contar con numerosas reservas de gas natural. Camisea, yacimiento de gas natural descubierto en los años ´80, es el ejemplo más importante.
Los yacimientos San Martín y Cashiriari, conocidos como bloque 88 de Camisea, albergan una de las más importantes reservas de gas natural no asociado en América Latina.
El volumen de gas “in situ” probado es de 8 trillones de pies cúbicos (TCF) con una recuperación final estimada de 6.8 TCF de gas natural ( factor de recuperación 78%) y 411 millones de barriles de líquidos asociados al gas natural (propano, butano y condensados).
El GNV cuesta en promedio entre 65% y 70% menos que la gasolina. Y eso no es todo, el ahorro también se deja ver en cuanto al mantenimiento ya que el tiempo de vida de las piezas del motor es mayor.
El tanque de GNV original es más seguro que el de gasolina, ya que por su consistencia puede resistir impactos mayores sin dañarse. Aparte de esto, en el hipotético caso de fuga, el gas tiende a expandirse y disolverse en el aire instantáneamente, evitando así cualquier peligro de explosión.